CARTA PROFESORAL UCLAISTA.
Octubre, 2010.
Estimadas y estimados colegas.
Desde Julio a esta fecha, han sido muy apremiantes y álgidos los acontecimientos en la vida universitaria. En agosto vivimos la desagradable experiencia de recibir en forma fraccionada y tardía el pago del bono vacacional, que sea dicho de paso cada vez de vacacional tiene menos o nada. Con seguridad y sin lugar a dudas, cómo saber si eso que podemos calificar de atropello laboral, obedeció a la ya proverbial incompetencia administrativa de este gobierno o a su política contrauniversitaria. Como quiera que sea, el reclamo debe continuar y desde una postura gremial advertirle al Ministerio de Educación Universitaria que de repetirse este atropello tendrá una respuesta contundente.
En septiembre regresamos y no regresamos.
En la asamblea del 15 de ese mes, sostuve la urgencia y las razones de revertir la decisión de enero pasado respecto al pago del bono vacacional. Sostuve que tres circunstancias -no presentes en Enero- obligaban a revisar y desechar esa decisión.
Octubre, 2010.
Estimadas y estimados colegas.
Desde Julio a esta fecha, han sido muy apremiantes y álgidos los acontecimientos en la vida universitaria. En agosto vivimos la desagradable experiencia de recibir en forma fraccionada y tardía el pago del bono vacacional, que sea dicho de paso cada vez de vacacional tiene menos o nada. Con seguridad y sin lugar a dudas, cómo saber si eso que podemos calificar de atropello laboral, obedeció a la ya proverbial incompetencia administrativa de este gobierno o a su política contrauniversitaria. Como quiera que sea, el reclamo debe continuar y desde una postura gremial advertirle al Ministerio de Educación Universitaria que de repetirse este atropello tendrá una respuesta contundente.
En septiembre regresamos y no regresamos.
En la asamblea del 15 de ese mes, sostuve la urgencia y las razones de revertir la decisión de enero pasado respecto al pago del bono vacacional. Sostuve que tres circunstancias -no presentes en Enero- obligaban a revisar y desechar esa decisión.
Estas circunstancias eran: 1. El gobierno nos mojó la pólvora, al exhortar a las universidades para que no se incorporaran en septiembre, antes de las elecciones parlamentarias. La no incorporación no podía significar entonces un paro contra el gobierno, en la medida en que eso mismo era lo que le interesaba al gobierno; que presión se hizo sobre el gobierno si eso -repito- es lo que nos pedía que hiciéramos. 2. El segundo argumento, expuesto por algunos que me presidieron en la palabra, era la necesidad de retomar las actividades luego de las vacaciones para incorporarnos -como comunidad- al debate sobre las elecciones parlamentarias. Creo que nunca antes una elección parlamentaria había sido más importante para la universidad venezolana y para la UCLA en particular, como lo fue la del 26 de septiembre. No me detengo en explicaciones, porque creo que todos estamos al corriente de la LOE, la nueva ley de educación universitaria que debe ser promulgada, etc., etc. El no incorporarnos nos privó de diálogos, discusiones, conversaciones, la más de las veces informales y fortuitas, con empleados, obreros, estudiantes y profesores, sobre la importancia de esas elecciones parlamentarias. 3. Por último, y no menos importante, la sentencia de la Sala Electoral del TSJ sobre las elecciones rectorales de la UCLA. Requeríamos estar incorporados para analizar y debatir en conjunto, pero con un carácter de urgencia aún mayor que el punto anterior (en relación a esta cuestión de la sentencia de la Sala Electoral del TSJ, pronto estaré remitiendo una carta).
Ninguna de estas tres circunstancias existía en Enero de este año cuando se tomo la decisión de no incorporarse al período vacacional, sino se pagaba el bono como corresponde, y cada una de ellas y en conjunto, aconsejaban el reinicio de actividades académicas el 15 de septiembre. (A la luz de la experiencia que acabamos de vivir, considero que la idea de no iniciar vacaciones hasta que sea pagado el bono vacacional carece de sentido y debería desecharse por completo). Una consideración serena de estas tres circunstancias, ha debido conducir a la asamblea a decidir la incorporación a las actividades, y dedicarnos a preparar el momento oportuno para retomar la lucha gremial en términos de mayor efectividad y contundencia. No fue lo que ocurrió, y no se trata de llorar sobre la leche derramada, pero debemos analizar esa experiencia, intercambiar opiniones (algunos creen que fue lo correcto) y sacar conclusiones que podrían servir en el futuro.
Octubre 5: Un paro indefinido, solitario y ¿exitoso?
La asamblea de profesores de la UCLA decidió un paro indefinido desde ese día -coincidiendo con la ATAUCLA- hasta tanto el gobierno nacional decretara un aumento salarial y el pago de las deudas. En esta asamblea, el profesorado sobrepasó a la Junta Directiva de la APUCLA y con ello quedaron en evidencia muchas cosas que deben cambiar, por lo cual debo decir que es imperativa una reflexión que permita superar la concepción general subyacente en la conducción del gremio. Esta concepción no ha permitido visualizar que la estrategia hasta ahora puesta en práctica, está agotada y no se corresponde con las nuevas circunstancias. En este contexto, aplaudo la decisión de conformar una comisión de estrategia y felicito a sus integrantes por el excelente trabajo. La proposición de conformar una comisión intergremial es también plausible y urgente, como también es urgente -y en grado superlativo- restablecer las mejores relaciones con el sector estudiantil.
Quisiera pensar que este paro tuvo algún efecto positivo, en el contexto de la lucha nacional universitaria. Difícil saberlo, pero es una buena tesis la siguiente. El gobierno tomó nota de algo que el paro reveló: los profesores de la UCLA habían perdido el miedo y fueron al paro indefinido tan temido por el gobierno ¿Se contagiarían los demás profesores universitarios de Venezuela? Esto, más el paro de la UPEL y otras acciones de protesta por parte de obreros y empleados de universidades emblemáticas como la UCV, así como también la exitosa marcha en Caracas convocada por los rectores universitarios, movieron el piso del gobierno. Como contexto de fondo debe agregarse el nuevo cuadro político nacional resultado de las elecciones legislativas, que entre otras cosas, dejó al gobierno sin posibilidad de desacreditar a la lucha universitaria como parte de un plan golpista; argumento a todas luces ridículo, cuando el país acaba de protagonizar una irrefutable muestra de su vocación democrática.
Creo que el paro hizo su contribución, pero no daba para más. Era urgente levantarlo, principalmente por las tensiones internas con los estudiantes de la UCLA. Y se hizo en los términos correctos, no como una rendición ni una derrota sino como un compás de espera necesario, prudente y sobre todo con una convicción firme de continuar la lucha. Al momento de escribir esto, ya hay signos claros -como la aprobación de créditos adicionales en la Asamblea Nacional- para pagar la deuda del 2008 y la relativa al bono de alimentación, lo cual pone en evidencia el éxito de las movilizaciones de los gremios y universidades. Pero todavía falta lo más importante: el aumento de sueldos (en forma deliberada paso por alto lo del presupuesto universitario para solo referirme en esta carta a lo estrictamente gremial)
El aumento de sueldo debe concretarse este año, y puede ayudar mucho el anuncio de la hora cero del paro universitario nacional para los primeros días de Noviembre. De la fuerza con que este anuncio se haga -en forma unitaria con todos los sectores- dependerá que el gobierno no lo subestime y no tengamos que paralizar las actividades de nuevo; ojala así sea, para bien de todos. El deterioro del ingreso de la familia universitaria es insoportable por más tiempo. No podemos esperar más.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012
Ninguna de estas tres circunstancias existía en Enero de este año cuando se tomo la decisión de no incorporarse al período vacacional, sino se pagaba el bono como corresponde, y cada una de ellas y en conjunto, aconsejaban el reinicio de actividades académicas el 15 de septiembre. (A la luz de la experiencia que acabamos de vivir, considero que la idea de no iniciar vacaciones hasta que sea pagado el bono vacacional carece de sentido y debería desecharse por completo). Una consideración serena de estas tres circunstancias, ha debido conducir a la asamblea a decidir la incorporación a las actividades, y dedicarnos a preparar el momento oportuno para retomar la lucha gremial en términos de mayor efectividad y contundencia. No fue lo que ocurrió, y no se trata de llorar sobre la leche derramada, pero debemos analizar esa experiencia, intercambiar opiniones (algunos creen que fue lo correcto) y sacar conclusiones que podrían servir en el futuro.
Octubre 5: Un paro indefinido, solitario y ¿exitoso?
La asamblea de profesores de la UCLA decidió un paro indefinido desde ese día -coincidiendo con la ATAUCLA- hasta tanto el gobierno nacional decretara un aumento salarial y el pago de las deudas. En esta asamblea, el profesorado sobrepasó a la Junta Directiva de la APUCLA y con ello quedaron en evidencia muchas cosas que deben cambiar, por lo cual debo decir que es imperativa una reflexión que permita superar la concepción general subyacente en la conducción del gremio. Esta concepción no ha permitido visualizar que la estrategia hasta ahora puesta en práctica, está agotada y no se corresponde con las nuevas circunstancias. En este contexto, aplaudo la decisión de conformar una comisión de estrategia y felicito a sus integrantes por el excelente trabajo. La proposición de conformar una comisión intergremial es también plausible y urgente, como también es urgente -y en grado superlativo- restablecer las mejores relaciones con el sector estudiantil.
Quisiera pensar que este paro tuvo algún efecto positivo, en el contexto de la lucha nacional universitaria. Difícil saberlo, pero es una buena tesis la siguiente. El gobierno tomó nota de algo que el paro reveló: los profesores de la UCLA habían perdido el miedo y fueron al paro indefinido tan temido por el gobierno ¿Se contagiarían los demás profesores universitarios de Venezuela? Esto, más el paro de la UPEL y otras acciones de protesta por parte de obreros y empleados de universidades emblemáticas como la UCV, así como también la exitosa marcha en Caracas convocada por los rectores universitarios, movieron el piso del gobierno. Como contexto de fondo debe agregarse el nuevo cuadro político nacional resultado de las elecciones legislativas, que entre otras cosas, dejó al gobierno sin posibilidad de desacreditar a la lucha universitaria como parte de un plan golpista; argumento a todas luces ridículo, cuando el país acaba de protagonizar una irrefutable muestra de su vocación democrática.
Creo que el paro hizo su contribución, pero no daba para más. Era urgente levantarlo, principalmente por las tensiones internas con los estudiantes de la UCLA. Y se hizo en los términos correctos, no como una rendición ni una derrota sino como un compás de espera necesario, prudente y sobre todo con una convicción firme de continuar la lucha. Al momento de escribir esto, ya hay signos claros -como la aprobación de créditos adicionales en la Asamblea Nacional- para pagar la deuda del 2008 y la relativa al bono de alimentación, lo cual pone en evidencia el éxito de las movilizaciones de los gremios y universidades. Pero todavía falta lo más importante: el aumento de sueldos (en forma deliberada paso por alto lo del presupuesto universitario para solo referirme en esta carta a lo estrictamente gremial)
El aumento de sueldo debe concretarse este año, y puede ayudar mucho el anuncio de la hora cero del paro universitario nacional para los primeros días de Noviembre. De la fuerza con que este anuncio se haga -en forma unitaria con todos los sectores- dependerá que el gobierno no lo subestime y no tengamos que paralizar las actividades de nuevo; ojala así sea, para bien de todos. El deterioro del ingreso de la familia universitaria es insoportable por más tiempo. No podemos esperar más.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012
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