Carta Profesoral Uclaista.
Abril 24, 2011.
A DAR LA PELEA, SIN MIEDO.
Claro que a veces no se puede evitar, pero cuando eso ocurre lo que hay que hacer es echarse al hombro el miedo y seguir adelante. En eso radica el coraje. El valiente puede sentir miedo pero no se paraliza; el miedo le ayuda a no ser insensato, a no ser temerario, a ponderar bien los riesgos.
Un paro nacional indefinido de universidades en el momento actual no es temerario. Estamos a casi diez años de distancia del paro petrolero y los miles de botados de su trabajo. Hay diferencias significativas, que hacen irrelevante la referencia a ese dramático episodio de la historia del país. Aquel fue un paro político, éste es un paro gremial, en el cual participan incluso los afectos al gobierno (porque ya no le pueden ocultar a sus propias familias que el sueldo no alcanza y la culpa no es del imperio) PDVSA no es la universidad venezolana, ni ésta es PDVSA y el gobierno lo sabe. Ejemplo de ello es la devolución de la LEU el pasado 5 de Enero. Y esto mismo es evidencia de que este gobierno ya no es tan fuerte como antes, y hoy no podría hacer mucho de lo que hizo en el pasado con gran facilidad.
Gracias a la movilización, la arremetida del gobierno contra las universidades no se ha concretado de modo pleno. Algunos dicen: “Si nos paramos, nos botan” Pero botarnos de nuestro trabajo es lo que ya está haciendo el gobierno, al mantener un nivel de remuneración insoportable que obliga a muchos a buscar alternativas; por eso la consigna a seguir es: “Pararnos para que no nos boten”. Y esto se debe entender más allá de lo concerniente al aumento de sueldo. Tiene que ver también, por ejemplo, con la posibilidad de que se promulgue una ley de universidades que instaure una democratización politizante, que persigue crear ingobernabilidad en la universidad para neutralizarla como espacio crítico y proponente de soluciones a los problemas del país.
No tener claro esto nos orienta mal, en una dirección equivocada, por un camino al final del cual lo que encontraremos serán: llamados a la resignación, a entender la circunstancia actual, a suspender el conflicto y tomar el aumento salarial (que se anuncia para esta semana) como un adelanto y continuar la lucha por la diferencia cuando existan mejores circunstancias (¿¿??). No repitamos la conducta del 2008; es ahora o nunca.
Hagamos demostración de fuerza. Ninguna negociación tiene probabilidad de éxito sin demostración de fuerza. Con alguien sin fuerza no se negocia, se le impone la voluntad propia o se le distrae con “mesas de diálogo”. Al diálogo y la negociación siempre hay que decirles que sí, pero mostrando la fuerza que se tiene para que se tomen en serio. Hoy esto significa anunciar ante el país y a la mayor brevedad posible, un Paro Nacional Indefinido -coordinado con todos los gremios universitarios- que se hará efectivo en caso de no recibir una respuesta de aumento de sueldo significativo, en los primeros días de mayo.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012.
Abril 24, 2011.
A DAR LA PELEA, SIN MIEDO.
Claro que a veces no se puede evitar, pero cuando eso ocurre lo que hay que hacer es echarse al hombro el miedo y seguir adelante. En eso radica el coraje. El valiente puede sentir miedo pero no se paraliza; el miedo le ayuda a no ser insensato, a no ser temerario, a ponderar bien los riesgos.
Un paro nacional indefinido de universidades en el momento actual no es temerario. Estamos a casi diez años de distancia del paro petrolero y los miles de botados de su trabajo. Hay diferencias significativas, que hacen irrelevante la referencia a ese dramático episodio de la historia del país. Aquel fue un paro político, éste es un paro gremial, en el cual participan incluso los afectos al gobierno (porque ya no le pueden ocultar a sus propias familias que el sueldo no alcanza y la culpa no es del imperio) PDVSA no es la universidad venezolana, ni ésta es PDVSA y el gobierno lo sabe. Ejemplo de ello es la devolución de la LEU el pasado 5 de Enero. Y esto mismo es evidencia de que este gobierno ya no es tan fuerte como antes, y hoy no podría hacer mucho de lo que hizo en el pasado con gran facilidad.
Gracias a la movilización, la arremetida del gobierno contra las universidades no se ha concretado de modo pleno. Algunos dicen: “Si nos paramos, nos botan” Pero botarnos de nuestro trabajo es lo que ya está haciendo el gobierno, al mantener un nivel de remuneración insoportable que obliga a muchos a buscar alternativas; por eso la consigna a seguir es: “Pararnos para que no nos boten”. Y esto se debe entender más allá de lo concerniente al aumento de sueldo. Tiene que ver también, por ejemplo, con la posibilidad de que se promulgue una ley de universidades que instaure una democratización politizante, que persigue crear ingobernabilidad en la universidad para neutralizarla como espacio crítico y proponente de soluciones a los problemas del país.
No tener claro esto nos orienta mal, en una dirección equivocada, por un camino al final del cual lo que encontraremos serán: llamados a la resignación, a entender la circunstancia actual, a suspender el conflicto y tomar el aumento salarial (que se anuncia para esta semana) como un adelanto y continuar la lucha por la diferencia cuando existan mejores circunstancias (¿¿??). No repitamos la conducta del 2008; es ahora o nunca.
Hagamos demostración de fuerza. Ninguna negociación tiene probabilidad de éxito sin demostración de fuerza. Con alguien sin fuerza no se negocia, se le impone la voluntad propia o se le distrae con “mesas de diálogo”. Al diálogo y la negociación siempre hay que decirles que sí, pero mostrando la fuerza que se tiene para que se tomen en serio. Hoy esto significa anunciar ante el país y a la mayor brevedad posible, un Paro Nacional Indefinido -coordinado con todos los gremios universitarios- que se hará efectivo en caso de no recibir una respuesta de aumento de sueldo significativo, en los primeros días de mayo.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012.