lunes, 28 de enero de 2013

Carta profesoral uclaista
Enero 29, 2013.
 
Falsificaciones.

En los últimos días hemos presenciado una serie de eventos que, en lo personal, me han hecho prestar atención a la dicotomía veracidad/falsedad. Peliaguda cuestión esta de qué es la verdad, de si es una o muchas; que si todos tenemos razón, pero cada uno la suya, que si hay orden o todo es un caos, o un caos organizado que cada quien pone según sus particulares intereses y según como venga el humor o las ganas.

Ni siquiera sirve ya revisar el diccionario, a ver cómo están definidas esas palabras: veracidad y falsedad. ¿Cómo clasificamos entonces las siguientes situaciones? La foto en el País de España, la ausencia del presidente, su estadía en el extranjero, armas que entran al penal en la vianda de los familiares, anaqueles vacíos que no son desabastecimiento, firma escaneada en decretos del ejecutivo nacional, formalismos constitucionales, que marchamos pero mejor no, de Amuay ya no me acuerdo. Todo eso puede ser ni veraz ni falso, sólo sensaciones, como la sensación de inseguridad; no son ni muertos ni heridos los de Uribana, sino “afectados” por la requisa, que no fue enfrentamiento sino resistencia.

Al parecer todo esto es lo que algunos llaman Posmodernidad y otros, Socialismo del siglo veintiuno. A mí, lo que me va quedando es una sensación de tejido social desintegrado.

(A propósito, les recomiendo leer: La civilización del espectáculo. Mario Vargas Llosa. 2012)

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2012-2015.


martes, 22 de enero de 2013

Carta profesoral uclaista
Enero 22, 2013.

Y ahora, ¿qué?
Señora constitución: violada, así te quedas.

Parece conveniente cerrar este capítulo de la política nacional, vista ya la respuesta de la dirigencia de oposición, sintetizada en la declaración de un prominente líder: “Somos los líderes de los millones de venezolanos que quieren y merecen un país mejor quienes vamos a hacerle frente a aquellos que creen estar detrás de las excusas y por encima de la Ley”.
Pero antes debo consignar mis dudas sobre la conveniencia de desmovilizar a la gente, ante un atropello tan bárbaro de la Constitución. Los riesgos de la confrontación, si bien ciertos e innegables, no pueden seguir siendo esgrimidos cuando vemos que el oficialismo muestra cada vez menos pudor para actuar al margen de la ley. Es posible convocar al pueblo, con toda la precaución necesaria, con una estrategia de protesta pacífica pero firme. Creo que cálculos políticos  -por lo demás muy sensatos- no lograron compaginarse en forma apropiada  con la ineludible necesidad de una contundente manifestación de calle.
Por supuesto, esto tiene mucho que ver con la conexión que la dirigencia opositora tiene con la gente y con sus luchas, a propósito de lo cual debo decir que sería un grave error prescribir -en el ámbito de las luchas sociales y gremiales- la misma desmovilización para prevenir la represión gubernamental. Los dirigentes sociales y gremiales deben tomar la calle, en reclamo de sus reivindicaciones y justas demandas; si seguimos esperando un milagro o un mesías, lo que van a encontrar serán nuestros huesos.
Empecemos por casa.
Por lo común, pensamos que poco o nada podemos hacer y que dependemos, por ejemplo, de que FAPUV y/o las demás asociaciones hagan o dejen de hacer. Veamos lo que tenemos a nuestro alcance, sin dejar de considerar the big picture.
Mucho tenemos por hacer en la reorganización de nuestro gremio, aquí en la UCLA. Hoy me quiero referir en particular al IPSPUCO. Hace ya más de un año entregó su informe la comisión que se encargó -por mandato de la asamblea de profesores- de redactar la reforma del instituto. La Junta Directiva de la APUCLA  informó en diciembre que se reunirá para considerar el informe. Tratándose de una materia tan delicada como la salud, bien podría dársele mayor urgencia a esta situación. Esperamos que no tome otro año. La cuestión de la reforma no es simple maquillaje; de ella depende que el instituto comience a transitar un camino de eficiencia, solvencia financiera y adecuación a las necesidades de los afiliados, sin necesidad de prenderle vela a ningún santo o santa. Por favor, un poco más de diligencia!!!
Más adelante escribiré sobre APUCLA, su impostergable reforma y la renovación de su dirigencia.
Saludos cordiales,

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2012-2015.

miércoles, 16 de enero de 2013


Entre el surrealismo y el realismo mágico: la sentencia de L. E. Morales.

Es sólo una broma. La sentencia de la magistrada no tiene parentesco alguno con esas corrientes del mundo de las artes, a no ser que se permita el señorío del inconsciente y la fantasía también en el mundo jurídico. Es eso -tal vez- lo que viene a significar el chavismo: cuando se topa con limitaciones legales, rompe toda norma y procede “flexiblemente” a conveniencia.

Pero lo que ha podido ser muy bueno en el campo de las artes, no parece prometer nada bueno para la vida política, la convivencia y el bienestar del país. En este preciso momento, lo que más interesa -en mi opinión- es salirle al paso a la pretensión de un permiso indefinido para que el presidente electo supere su problema de salud. Es imperativo demandar el nombramiento de una junta médica por parte del Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional, para que certifique la incapacidad física o mental permanente del presidente, que de ser el caso estaremos ante una falta absoluta (Artículo constitucional 233)

De no ser esa la situación, debe entenderse que estamos ante una falta temporal y debe procederse conforme al artículo constitucional 234, que reza: “Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más. Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta.”

No hay cabida, entonces, a un permiso indefinido, “hasta que se cure”, “hasta que pueda  venir”. El permiso es solo hasta por seis meses (180 días) luego del cual deberá declararse la falta absoluta y llamarse a nuevas elecciones. Obrar de otra manera, es burlar el derecho del pueblo venezolano a decidir quién es el presidente de la república -para el período 2013-2019- e imponerle un presidente de facto.

Con la consigna: Junta Médica Ya, debemos todos marchar el próximo 23 de enero, con absoluta firmeza y convicción democrática.

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2012-2015.  

lunes, 7 de enero de 2013


Carta profesoral uclaista

Enero 7, 2013.
 

Agenda comenzando año nuevo.

Saludos de año nuevo a todos. Trataré en esta primera carta de delinear una propuesta de agenda para comenzar el trabajo, no sin antes convocarlos a participar en la medida de las posibilidades de cada quien, en lo que debe ser un esfuerzo colectivo si queremos tener resultados significativos en tiempo prudencial. Antes, permítanme hacer una imprescindible y breve referencia a la situación política del país.

El Fraude. 

Ahora sabemos bien que el 7 de octubre pasado si hubo fraude, pero no el que algunos decían. El fraude que de verdad ocurrió fue el de presentar al electorado un candidato a sabiendas que no podría gobernar el próximo período, a causa de su enfermedad. El costo que ello ha tenido para el país es enorme. Ahora habrá que volver a elegir presidente (más tarde o más temprano tendrán que aceptarlo) Pero, ¿Quién responde por el dinero perdido en una elección fallida como la que tuvo lugar el 7Oct?, ¿Quién responderá por el costo social, económico y político para el país? Alguien debería responder, porque no es una causa “sobrevenida” la enfermedad del presidente; bien conocido era su delicado estado de salud y se mintió cuando se dijo que estaba curado. El engaño fue premeditado y con alevosía. Ahora se pretende continuar el fraude saltando el requisito constitucional de la juramentación, trámite indispensable para asumir el cargo de presidente en cualquier caso, incluso cuando se trata de una reelección. Ello configura una violación constitucional que produce una grave fractura del Estado de Derecho, lo cual debemos denunciar por todos los medios a nuestro alcance.

La Agenda.

Creo que la universidad tiene un margen de maniobra, de acción autónoma, a pesar de las enormes restricciones y de la incertidumbre política. En mi opinión, este margen de acción existe desde hace algún tiempo (ver carta del 15 de abril de 2012 en: http://repreprofecuucla.blogspot.com).

Para ser concreto y preciso en esta oportunidad, diré que algunas de las iniciativas que debemos y podemos emprender son: la aprobación y puesta en práctica del baremo de productividad académica, la revisión del baremo de dedicación exclusiva, revisión del baremo del PEILA y reactivar la comisión paritaria para elaborar el baremo de la cláusula 20 del Acta Convenio UCLA-APUCLA. Por su puesto, la lista de asuntos es mucho más larga y requiere una enorme cantidad de trabajo. Por ello es que debemos reiterar la invitación con la que comenzamos esta carta de hoy: “…participar en la medida de las posibilidades de cada quien, en lo que debe ser un esfuerzo colectivo si queremos tener resultados significativos en tiempo prudencial.”

Éxitos en este comienzo de actividades, continuamos en la lucha!!
Dr. Pedro A. Reyes V.Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2012-2015.