lunes, 8 de octubre de 2012


Carta Profesoral Uclaista.
Octubre 8, 2012.

continuar la lucha y asumir nuestros propios retos.

Decía en mi carta anterior: “Para los sectores democráticos, la opción el 7 de Octubre es clara, firme y ya todo parece indicar que la victoria es posible”.

El resultado -aun cuando pueda estar maquillado para hacerlo ver más grande de lo que es en realidad- fue otro, uno muy desconcertante y que da pie a muchas especulaciones, por ejemplo la hipótesis del fraude, en la cual no creo hasta tanto no haya evidencias resultantes de las auditorías que la Mesa de la Unidad está realizando. Por supuesto que no fueron unas elecciones limpias; hubo muchas trampas, entre ellas las operaciones morrocoy para desalentar el voto en aquellos centros donde la opción democrática tiene un historial de victorias.

Pero la tesis del fraude lanzada al voleo -así sin más- bien puede ser parte de la estrategia del gobierno para desprestigiar a Capriles y evitar con ello que se constituya en el líder de la oposición. Eso favorece al gobierno, en la medida en que una oposición descabezada no tiene posibilidades de consolidarse y en lo inmediato ser un contendor fuerte en las elecciones regionales de diciembre.

En el caso particular de la UCLA, esas elecciones son cruciales. De volver el chavismo a la gobernación, de seguro la universidad se verá sometida de nuevo a las agresiones de los violentos, que en el pasado actuaron con su apoyo y causaron graves daños. Por tanto, los universitarios, en nuestra condición de ciudadanos, debemos dar nuestra contribución para lograr el triunfo de la opción democrática en las elecciones de diciembre.

Con esto en mente, debemos también definir maneras de abordar la lucha institucional y retomar las demandas gremiales. En cuanto a lo primero, es previsible que la cuestión de las elecciones rectorales sea retomada por el gobierno y debemos entonces adoptar un curso de acción, que nos lleve a una solución perentoria y apropiada. En lo gremial, el reto es tanto o quizás más difícil. Una refundación de nuestro gremio es imperativa; con lo que tenemos no vamos a ninguna parte, pero el impulso solo puede salir de nosotros mismos y he allí el principal escollo.


La UCLA y toda la universidad venezolana, seguimos en pie de lucha!!!

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012.

 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Carta Profesoral Uclaista
Septiembre 17, 2012.

Reinicio.

Comenzamos el segundo período de actividades universitarias de este año, con una trilogía de circunstancias de gran importancia. En primer lugar, celebramos, el próximo 22 de septiembre, el cincuentenario de nuestra universidad. A pesar de graves problemas que la acosan desde afuera y desde dentro, la UCLA llega a sus cincuenta años de existencia fortalecida como institución. Por eso podemos confiar que saldremos airosos de esta coyuntura, que reclamará de todos nosotros mucha madurez, sensatez y espíritu de lucha, para tomar las decisiones y cursos de acción que sean mejores. Los invito a participar en las diferentes actividades programadas a partir del miércoles 19 de este mes (el programa ya fue distribuido por el correo institucional)

La insuficiencia presupuestaria, la segunda especial circunstancia, no es nueva pero amenaza con hacer imposible la continuidad de las actividades académicas y el mantenimiento oportuno de la planta física, y continúa dejando al margen las necesidades y los planes de crecimiento tanto físico como académico. Esta situación es la manifestación más palmaria e irrefutable de la política antiuniversitaria del gobierno actual.

Pero la lucha universitaria no puede salirse del contexto de la campaña electoral presidencial; esta es la tercera circunstancia de la trilogía que nos recibe hoy. No es esta una elección presidencial ordinaria, normal en una sociedad democrática, en la que el electorado cambia de gobierno dentro del marco constitucional. Por el contrario, la decisión que se tomará no solo atañe al poder ejecutivo nacional, sino también a la constitución misma del país como democracia real, efectiva y a su viabilidad económica, social y moral. Salirse de este contexto electoral nacional, no solo es contraproducente sino que además será inútil.

Para los sectores democráticos, la opción el 7 de Octubre es clara, firme y ya todo parece indicar que la victoria es posible. La calle ya se ganó. La emoción, el entusiasmo y la determinación de votar que se palpa en el ambiente, deben traducirse en capacidad de movilización para convertir eso en votos efectivos y voluntad para defenderlos. En eso debemos continuar empeñando todos nuestros esfuerzos.

La UCLA y toda la universidad venezolana, seguimos en pie de lucha!!!

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2009-2012.

 

martes, 1 de mayo de 2012

Carta profesoral uclaista.
Mayo 1°, 2012.

Política en la universidad.

Parece necesario y oportuno hacer una reflexión y un análisis sobre la universidad y la política, a propósito del acto de los estudiantes con el candidato Capriles, el pasado viernes 20 de abril en el Decanato de Administración y Contaduría. Algunos reaccionaron condenando el acto, con el argumento de que en la universidad no se puede hacer política y alguien solicitó que el Consejo Universitario se pronunciase contra este tipo de actos en la institución. Otros, en cambio, nos pronunciamos a favor y vemos bien que en los espacios de la universidad se den este tipo de encuentros. Sin embargo, es necesario ahondar en las razones que fundamentan esta posición. La cuestión no es sencilla y no puede despacharse en pocas líneas o suscribiendo consignas a favor o en contra. Tampoco pretendo hacer un tratado, aun cuando el tema lo amerita. Pero, como me comentaba alguien, de todo este alboroto algo bueno puede quedar y trataré entonces de contribuir en ese sentido.

Quizás sea apropiado empezar por explorar el concepto de Política. La entiendo como una expresión del espíritu humano, inevitable en tanto sea necesaria la convivencia social y dable pensar que su ejercicio puede ser recto, a pesar de la abrumadora evidencia en contrario. Si en algún momento en el futuro el ser humano puede vivir sin entrar en relación con sus semejantes, entonces estará demás. Pero la sociedad sigue siendo un hecho y el cómo administrarla es la cuestión que la política debe responder; nos guste o no, tendremos entonces que lidiar con ella por muchas generaciones más. Sin embargo, es curioso observar que en algunas circunstancias, la sociedad pareciera funcionar poniéndola al margen, como si ésta no existiera. Es, sin embargo, una ilusión, una terrible ilusión.

La forma en que la política se concreta en la sociedad, puede ser diversa. Pero a efectos de esta breve especulación, consideremos dos que son antagónicas: democracia y tiranía. La vida política de las sociedades en democracia puede llegar a ser tan prolija, que diera la impresión de que no se necesita nada más. En contraste, en la tiranía los ciudadanos son tan ajenos a la política que pueden llegar a perder su condición de tales, es decir, de ciudadanos y convertirse en esclavos sin saberlo. Así entonces, a quien más conviene el adormecimiento ciudadano y la indiferencia política es al tirano. Dicho de otra forma, una sociedad es impensable sin asuntos públicos y éstos se administran o bien con democracia o con tiranía, y ésta última solo prospera si los ciudadanos se desentienden de los asuntos públicos, es decir, de la política y dejan todo en manos del Uno-Supremo. Por cierto, no postulo que todos debamos ser políticos o estar siempre encima de los asuntos públicos; lo que planteo es la cuestión de quantum de política es imprescindible para garantizar la ciudadanía, como atributo inalienable de la vida en sociedad. Aquí creo que es ya la ocasión, entonces, de introducir la pregunta: ¿Puede la universidad desentenderse de la política?

Tal vez yerro, pero creo que todos responderíamos en forma unánime, que no es posible ni deseable para la universidad desentenderse de la política. Luego de este probable acuerdo, sin embargo, lo que viene con seguridad es un desencuentro sobre cómo o cuál es la forma posible y/o deseable de vincularse la universidad con el mundo político. Creo que un punto crucial es que esa vinculación debe hacerse en forma tal que siempre quede garantizada la no politización de la vida universitaria; de aquí se desprende que aquella vinculación no puede entenderse como politización y mucho menos como partidización (no estaré de acuerdo con llenar de afiches las paredes de  la universidad durante la campaña electoral, ni con prestar los espacios para una convención partidista). Mi concepto de universidad -al respecto- no es, entonces, una universidad politizada pero tampoco apolitizada. Es una universidad vinculada a la política, en tanto que dimensión esencial, y no solo en cumplimiento de alguna especie de obligación con el país, sino además por convenirle a su propia existencia, porque nada es más atentatorio a la plena expresión del espíritu universitario que la tiranía, de la misma forma que nada le es más favorable que la democracia.

           En concreto y más directo al grano, no obstante todo lo dicho hasta aquí, la pregunta es: ¿Se debe permitir que un candidato a presidente de la república protagonice un acto con estudiantes universitarios en espacios de la universidad? Respondo que si, sea cual sea el signo de ese candidato, más aún si se trata de uno con altas perspectivas de resultar ganador, que cuenta con un significativo apoyo político y haber sido invitado por sectores estudiantiles con representatividad y legitimidad. Por cierto, esto no es nuevo para la UCLA: en el pasado estuvo un candidato presidencial en el Ambrosio Oropeza, por lo que no veo que ahora pueda ser algo malo lo que entonces fue bueno. Diré en cambio que, hoy más que ayer, dada la crispación de la vida nacional por la tensión que genera un gobierno incompetente y con inocultables tendencias autoritarias (y ahora empezamos a ver que con vínculos mafiosos también) es necesario que la universidad preste sus espacios y capacidad de convocatoria institucional, para una actividad que es perentoria para la sana vida del país, más aún si caemos en cuenta que la alternativa a la salida política es la tragedia cruenta de una guerra civil.

            Estuve ese día presente. Las cosas han podido salir mejor, organizarse y decidirse de otra forma, pero el entusiasmo eufórico de una juventud que ha decidido no ser indolente, indiferente y ajena a su propia suerte y al destino de su país, y ha optado por una opción política sin miedo y con esperanza, me hizo sentir orgulloso de mi universidad. Esa noche no hubo clases regulares, es verdad, pero si una extraordinaria clase de civilidad, democracia y coraje contra la violencia oficialista. Esa es la universidad que debemos cuidar y fomentar, una universidad abierta, valiente y de cara al país.
Dr. Pedro A. Reyes V.

domingo, 15 de abril de 2012

Desentrañar una visión positiva para el futuro próximo.

A partir del 12 de febrero, el país empezó una dinámica que tiene que ser interpretada en los diferentes ámbitos del quehacer nacional, de modo que todos se sintonicen en la misma onda. Esto, en el contexto de la universidad venezolana, requiere el planteamiento de algunas preguntas para conformar una agenda, cuyas respuestas configuren en su conjunto la dirección de la universidad para los años por venir. Dos ideas son centrales para orientar esta tarea: 1) Una nueva manera de hacer las cosas es lo que el país quiere;  éste no es un postulado dicho por algún experto analista, sino por más de tres millones de venezolanos que sufragaron en las primarias. Y 2) El presente gobierno dejará al país en condiciones deplorables, en todos los ámbitos. Ello exigirá un esfuerzo de concertación excepcional, el cual deberá compaginarse con la necesaria discusión sobre los diferentes temas en los que habrá que actuar.

El país no se está preparando para regresar a la Venezuela de antes de 1999, sino para lanzarse hacia adelante, hacia un futuro que no es ni éste presente ni aquel pasado, sino una realidad diferente, construida con lo mejor de los años que hemos vivido, descartando lo malo y con elementos inéditos.

En ese marco queremos compartir, más que respuestas, algunas preguntas sobre la situación universitaria, dos para ser exactos.

Las preguntas.

Una universidad con margen de maniobra en materia financiera, que supone no renunciar a los recursos del erario público que por ley le corresponde, pero que no se queda allí y sale a procurarse una base de recursos propios, crecientes, estables y significativos. ¿Cómo se hace eso? Buena pregunta, de seguro con muy buenas propuestas en la mente de muchos.

Algo también hay que hacer respecto al deterioro del cuerpo académico, que se observa en renuncias, concursos desiertos, reducción de la dedicación y desintegración de equipos de trabajo docente, de investigación y extensión. Difícil también es la integración de esfuerzos y talentos para adelantar iniciativas y hasta difícil encontrar quien quiera ocupar cargos en la gerencia universitaria. Ante esta situación hay que salir de la mera denuncia y del diagnóstico de la situación, y tratar de dar con algunas iniciativas que -en alguna medida- permitan dar respuestas efectivas. ¿Cuáles pueden ser esas iniciativas? Otra buena pregunta.

En síntesis, lo que estamos proponiendo es elaborar una agenda para definir un curso de acción en el ámbito de lo que podría ser posible, que esté a nuestro alcance y nos permita salir de la perplejidad que desde hace ya mucho tiempo nos arropa.

Se trata de ver que se puede hacer a lo interno, con nuestras propias fuerzas, sin negar repito la lucha universitaria de cara al gobierno. Este enfoque es necesario porque la universidad tiene cambios pendientes, que debe realizar para adecuarse a las nuevas circunstancias, superar obsolescencias y concretar oportunidades, sin importar el signo del gobierno. En una proporción significativa, muchos de esos cambios dependen de la iniciativa de la comunidad universitaria, constitutivamente reacia a cambiar pero al mismo tiempo la única que puede hacerlo en forma apropiada. He allí la paradoja, superarla es el reto.

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA.
Período 2009-2012.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Carta profesoral uclaista
Febrero 22, 2012.
Hace falta un nuevo tesorero.
El IPSPUCO requiere con urgencia un nuevo tesorero. Esta urgencia tiene buenos argumentos, pero no es mi intención exponerlos en esta ocasión. Ocurre que ya es un hecho que desde hace varias semanas se está buscando un nombre en el cual recaiga esta responsabilidad, que le tocará enfrentar una situación muy difícil, no tanto respecto a la administración financiera del instituto, sino en cuanto a las graves deficiencias gerenciales existentes.
En estos días, algunos profesores hemos colaborado en la búsqueda de ese nombre para la tesorería. Al momento de escribir esta carta, no he tenido noticias sobre alguna decisión, pero creo que el vicerrector administrativo, profesor Edgar Alvarado (facultado por los estatutos actuales del instituto) está empeñado en que esa decisión sea la mejor posible y en ese sentido es que hemos puesto nuestros buenos oficios para ayudar a que así sea.
La designación de un nuevo tesorero del IPSPUCO, tendrá un impacto benéfico en la medida en que sea interpretado por los acreedores del instituto (principalmente las clínicas) como una señal de que algo concreto empieza a hacerse. Pero esa sola decisión es insuficiente; decidir la reforma de los estatutos del IPSPUCO (aún cuando su concreción toma tiempo) mandaría un mensaje más claro acerca de la voluntad de mejorar la situación financiera de manera estable y no pasajera, lo cual podría restaurar el servicio que nuestros acreedores nos ofertan.
Debo insistir en esta idea: una inyección de dinero con la misma estructura es un paño caliente, que pronto se enfría y deja la crisis peor que antes. Sin la reforma de los estatutos, el instituto seguirá siendo un barril sin fondo. Solo la reforma de los estatutos abre un camino franco para salvar al IPSPUCO.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Consejo Universitario
Representante profesoral principal
Período 2009-2012.

martes, 14 de febrero de 2012

Carta profesoral Uclaista.
Febrero 14, 2012.
Ganó una nueva forma de hacer las cosas.
Antes de las ocho de la mañana no había casi nadie afuera. A las ocho y media se abrieron las mesas; de golpe empezaron a presentarse los primeros votantes en el Decanato de Administración y Contaduría de la UCLA, en el cual se nuclearon algunos centros de votación. Al poco tiempo se hizo la cola y empezamos a preguntarnos: ¿será que podremos con tanta gente? Nadie se esperaba que la afluencia fuese tan grande y desde temprano los primeros votantes que se presentaron fueron de la tercera edad, luego empezarían a llegar los más jóvenes. Fue una jornada emocionante, agotadora y gratificante, en la que estuvimos como testigos de mesa.
El triunfo de Capriles tiene un significado que va mucho más allá de la elección de un candidato de oposición para la carrera presidencial, incluso más allá de la elección presidencial misma. Representa un cambio profundo hacia una nueva manera de hacer, no solo política, sino también de hacer ciudadanía, hacer sociedad, hacer país.
Los profesores universitarios debemos hacer una reflexión en ese sentido. Tenemos por delante importantes decisiones que tomar, y es precisamente la inercia de la manera vieja de hacer las cosas, el principal obstáculo para ello. A veces esta inercia es de tanta fuerza que es imposible vencerla, pero los cambios necesarios se empeñan en no dejarse vencer, y entonces ocurre que buscan otros derroteros, otros caminos.
En ocasiones esto implica mudarse y refundar otras estructuras, diseñadas para funcionar conforme a las nuevas maneras de hacer. Este podría ser el caso de nuestro instituto de previsión social. La inercia se impone en tal forma que obra incluso en aquellos que entienden que es necesario un cambio, conforme a la propuesta de reforma estatutaria entregada ya hace algún tiempo y que ha sido difundida entre los docentes. Hemos colaborado en este sentido, animando a los colegas para que lean y discutan esta propuesta. La urgencia de aprobarla quizás sea percibida de manera diferencial, en función de la capacidad de financiamiento de cada quien, pero ella está allí en especial para aquellos colegas con una situación económica difícil.
El lunes trece los bonos de la deuda venezolana se recuperaron en los mercados internacionales por la contundencia de la participación en las primarias, lo que es interpretado como una señal  fuerte de que un cambio en la conducción de la economía es viable. De esa misma manera, la aprobación de la reforma de los estatutos de IPSPUCO provocará una reacción favorable de los proveedores de servicios de salud (clínicas, laboratorios y médicos) que con sobradas razones nos han ido cerrando sus puertas.

Dr. Pedro A. Reyes V.
Consejo Universitario UCLA
Representante profesoral principal
Período 2009-2012.

jueves, 2 de febrero de 2012

Carta Profesoral Uclaista
Febrero 2, 2012.

¿Veremos morir al IPSPUCO, por oponer la solidaridad a la eficiencia?
Nuestra previsión social está en serio riesgo de desaparecer. De hecho el IPSPUCO ya tiene la santamaría a medio cerrar: cuando nos dicen que las intervenciones electivas  deben esperar (eufemismo de: solo se cubren urgencias, lo demás resuelva por su cuenta) no puede eso significar otra cosa que estamos a mitad de camino de cerrar el instituto. Por otra parte, cuando la mayoría (sino todas) de las mejores clínicas no nos atienden y algunas de las pequeñas tampoco, eso no puede significar otra cosa que estamos quedando desamparados. La falta de rendición de cuentas adecuadas y oportunas, y una general desinformación, se suman para crear un clima de progresivo rechazo y desapego.
La salida que algunos están tomando es comprar una póliza privada, que aumenta la carga de este concepto en el ingreso familiar. Luego, así como clínicas y médicos nos abandonan, también podemos empezar a ver afiliados que se van, sin eufemismos. ¿Cómo podemos evitarlo? Apelar al sentimiento de solidaridad no surte efecto, cuando la presión sobre la economía familiar se hace insostenible. Alguien comenta: “no es que me voy, es que me dicen no vengas”
Pero antes de optar por salidas individuales, debemos intentar salvar la opción colectiva. Ante un entorno hostil producto de una política económica inflacionaria y una innegable animadversión gubernamental hacia las universidades venezolanas, nuestra respuesta -en el ámbito previsional- debe ser adoptar estrategias proactivas, como la reforma de los estatutos y un enfoque gerencial que no oponga eficiencia versus solidaridad; así como es cierto que “amor con hambre no dura”, podemos decir también que “solidaridad sin eficiencia tampoco dura”.
Convoquemos a todos aquellos conocedores de la materia previsional y elaboremos juntos un posible camino para salir de esta crisis; entretanto, colegas del Consejo Directivo,  vamos a aprobar la reforma del IPSPUCO sin más demora.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Consejo Universitario UCLA
Representante profesoral principal
Período 2009-2012

domingo, 22 de enero de 2012

Carta profesoral uclaista.
Enero 23, 2012.

Apoyemos la reforma de los estatutos del IPSPUCO.

Después de un largo, cuidadoso y tesonero trabajo de la comisión integrada por las profesoras Zoleida Bastidas, Carmen Perdomo y Joselyn Saldivia, y los profesores Cruz Daniel Zambrano, Alberto Villafañe, Gonzalo Palma y Vladimir Camacaro, el pasado  mes de noviembre una propuesta de reforma del IPSPUCO fue entregada por esta comisión al instituto (distribuida también a todos los afiliados) para su consideración y aprobación.

Lograr que se constituyera este equipo de trabajo no fue fácil, a pesar de que desde hace mucho tiempo existía la generalizada opinión a favor de una urgente reforma del instituto, para enfrentar la crisis financiera y de servicio que se agrava día tras día.  A los colegas antes mencionados felicitaciones; después de un esfuerzo sostenido por algo más de un año, cumplieron su misión y hoy contamos con una propuesta que todos debemos leer.

Esta reforma está a nuestro alcance, fue elaborada con participación del profesorado y la decisión de adoptarla depende en gran medida de nuestro pronunciamiento. Hacerlo sin más demoras, es nuestro reto y una obligación para con nuestra previsión social. En concreto y de acuerdo a los estatutos vigentes, le compete al Consejo Directivo del IPSPUCO  aprobar esta urgente reforma. No deben los miembros de este órgano del instituto, dilatar más esta decisión. Es su deber.

domingo, 8 de enero de 2012



Carta profesoral Uclaista. Enero 9, 2012.

Y llegó el 2012.
Un año de especial importancia para la universidad venezolana, de la misma manera que lo es para el país en su conjunto. Los universitarios debemos poner nuestras luchas -tanto gremiales como institucionales- en la perspectiva de la coyuntura política de este año, dado que las soluciones pasan por un cambio de gobierno como condición inexorable. En ese sentido, las luchas gremiales deben acompañarse con una activación de cada uno de nosotros como ciudadanos y participar en la campaña electoral, en la medida de las posibilidades de cada quien.
La cita del 12 de febrero próximo es más importante de lo que a primera vista parece. Debe entenderse como la primera vuelta de lo que será la elección presidencial del 7 de octubre; por tanto la participación de los sectores democráticos del país debe ser masiva. Para los universitarios es una oportunidad de oro para demostrar que entendemos la defensa de la universidad, como un asunto vital para todos los venezolanos y que asumimos los demás problemas del país como nuestros.
¡Activemos nuestras fuerzas este año, por la universidad y por Venezuela!
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Período 2009-2012.