domingo, 15 de abril de 2012

Desentrañar una visión positiva para el futuro próximo.

A partir del 12 de febrero, el país empezó una dinámica que tiene que ser interpretada en los diferentes ámbitos del quehacer nacional, de modo que todos se sintonicen en la misma onda. Esto, en el contexto de la universidad venezolana, requiere el planteamiento de algunas preguntas para conformar una agenda, cuyas respuestas configuren en su conjunto la dirección de la universidad para los años por venir. Dos ideas son centrales para orientar esta tarea: 1) Una nueva manera de hacer las cosas es lo que el país quiere;  éste no es un postulado dicho por algún experto analista, sino por más de tres millones de venezolanos que sufragaron en las primarias. Y 2) El presente gobierno dejará al país en condiciones deplorables, en todos los ámbitos. Ello exigirá un esfuerzo de concertación excepcional, el cual deberá compaginarse con la necesaria discusión sobre los diferentes temas en los que habrá que actuar.

El país no se está preparando para regresar a la Venezuela de antes de 1999, sino para lanzarse hacia adelante, hacia un futuro que no es ni éste presente ni aquel pasado, sino una realidad diferente, construida con lo mejor de los años que hemos vivido, descartando lo malo y con elementos inéditos.

En ese marco queremos compartir, más que respuestas, algunas preguntas sobre la situación universitaria, dos para ser exactos.

Las preguntas.

Una universidad con margen de maniobra en materia financiera, que supone no renunciar a los recursos del erario público que por ley le corresponde, pero que no se queda allí y sale a procurarse una base de recursos propios, crecientes, estables y significativos. ¿Cómo se hace eso? Buena pregunta, de seguro con muy buenas propuestas en la mente de muchos.

Algo también hay que hacer respecto al deterioro del cuerpo académico, que se observa en renuncias, concursos desiertos, reducción de la dedicación y desintegración de equipos de trabajo docente, de investigación y extensión. Difícil también es la integración de esfuerzos y talentos para adelantar iniciativas y hasta difícil encontrar quien quiera ocupar cargos en la gerencia universitaria. Ante esta situación hay que salir de la mera denuncia y del diagnóstico de la situación, y tratar de dar con algunas iniciativas que -en alguna medida- permitan dar respuestas efectivas. ¿Cuáles pueden ser esas iniciativas? Otra buena pregunta.

En síntesis, lo que estamos proponiendo es elaborar una agenda para definir un curso de acción en el ámbito de lo que podría ser posible, que esté a nuestro alcance y nos permita salir de la perplejidad que desde hace ya mucho tiempo nos arropa.

Se trata de ver que se puede hacer a lo interno, con nuestras propias fuerzas, sin negar repito la lucha universitaria de cara al gobierno. Este enfoque es necesario porque la universidad tiene cambios pendientes, que debe realizar para adecuarse a las nuevas circunstancias, superar obsolescencias y concretar oportunidades, sin importar el signo del gobierno. En una proporción significativa, muchos de esos cambios dependen de la iniciativa de la comunidad universitaria, constitutivamente reacia a cambiar pero al mismo tiempo la única que puede hacerlo en forma apropiada. He allí la paradoja, superarla es el reto.

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA.
Período 2009-2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario