martes, 28 de octubre de 2014

Carta profesoral uclaista
Octubre 27, 2014.

Celebremos.

Hace un mes entregamos al Consejo Directivo del IPSPUCO un número significativo de firmas de afiliados, para solicitarle que procediera a considerar y aprobar la reforma de los Estatutos. Fueron 340 firmas, pero quedaron muchas más sin recoger que sabemos estaban dispuestas a apoyar la iniciativa, porque el sentimiento de cambio es casi unánime y no hay ninguna razón válida para seguir demorando esta decisión. Había entonces que disolver esa inercia que mantenía en la penumbra al proyecto de reforma y para eso convocamos a los afiliados. Estamos convencidos de que desde la primera semana en que los afiliados empezaron a movilizarse para estampar sus firmas, se logró el objetivo.

Saludamos que el Consejo Directivo haya iniciado el trabajo y reconocemos los esfuerzos que se hacen para conciliar opiniones y criterios. Asimismo, es alentador que en la última reunión se haya fijado el 15 de Noviembre como fecha para la definitiva aprobación de la reforma. Es imperioso resolver esta cuestión vital para el IPSPUCO y nada debe impedir que así sea. El 2015 debe amanecer con un instituto en ruta franca hacia el cambio, en trámites para convocar la elección de la primera junta directiva propia, electa por los afiliados en votación directa, secreta y universal.

Celebremos, pronto el cambio será un hecho.

Dr. Pedro A. Reyes Vásquez
Representante profesoral principal
Consejo Universitario de la UCLA.

Período 2012-2015.

miércoles, 2 de julio de 2014

Carta Profesoral Uclaista.
Julio 2, 2014.

La agenda universitaria: manos a la obra.

¿Cuántas cosas se juzgan imposibles de hacer antes de que se hayan hecho? Plinio.

Que las cosas van de mal en peor es algo que se siente pero, sin embargo, nos resistimos a creer que en los próximos meses se acentuará el deterioro de la vida económica y social del país. Nos podemos animar o esperanzar repitiendo aquello que dijo alguna vez un gran líder: mientras más oscurece, más cerca está el amanecer.

Bueno, puede ser, pero entretanto ¿Por qué no intentamos poner manos a la obra en aquello que está más a nuestro alcance? es decir, retomemos la agenda universitaria: lo gremial, urgido de cambios y reformas; la previsión social y su crisis financiera, y el relanzamiento de la academia. No menos importante es hacer una reflexión sobre el inicio de un nuevo período rectoral en la UCLA, a partir del pasado mes de mayo: el período 2014-2018, un nuevo período -también como el anterior- bajo el signo de la intervención judicial. Una reflexión sobre la gobernabilidad de la universidad en este contexto es necesaria, que gire en torno a la posibilidad de renovar la gerencia universitaria en la medida de lo posible, a ciertos niveles, con base en una consulta que valore el trabajo realizado, explore la necesidad de cambios -para dar oportunidad a otras visiones y estilos- y con ello canalice la inquietud por el futuro inmediato de nuestra universidad. Es necesario también examinar que hacer ante el silencio del Tribunal Supremo de Justicia, que mantiene en el limbo la elección de las autoridades rectorales y decanales de las principales universidades del país. Los invito a movilizarnos en torno a la agenda universitaria y a lograr avances significativos.

Informe financiero del IPSPUCO. Para este mes de Julio esperamos que sea presentado ante el Consejo Universitario, un informe sobre la situación financiera del IPSPUCO, el cual solicitamos ante la Comisión Delegada, solicitud que fue aprobada por todos los consejeros. Los invito a hacerme llegar cualquier inquietud, pregunta y/o propuesta relacionado con este asunto.

Saludos cordiales,

Dr. Pedro A. Reyes Vásquez.
Representante profesoral principal,
Consejo Universitario de la UCLA. Período 2012-2015.

martes, 24 de junio de 2014

Carta profesoral uclaista
Junio 24, 2014.
Sangre, sudor y lágrimas.

Llegamos a mitad de año, con dos cosas claras. Veamos:

1. La oposición no está preparada para gobernar. La oposición, aquella reunida en la MUD, logró el año pasado superar sus diferencias, o mejor dicho, a pesar de sus diferencias, logró acordar e implementar una acción electoral unitaria que tuvo un grado nada despreciable de éxito. Pero los acontecimientos de esta primera mitad de año, ponen de relieve que no hay unidad política para enfrentar al gobierno en tiempos no electorales y es fácil colegir que tampoco para un gobierno de unidad nacional, como el que se requiere para sacar al país adelante; de allí la conclusión: la oposición no está preparada para gobernar. De tal modo que si se diera la circunstancia de que la oposición gane la presidencia de la república en elecciones anticipadas, veríamos aflorar innumerables diferencias que obstaculizarían la gestión gubernamental, a lo que habría que añadir una implacable, inescrupulosa y agresiva oposición del chavismo que no daría cuartel en ningún momento. Agréguese todavía otro ingrediente, la segunda cosa clara.-

2. La crisis del país en todos los órdenes es de tal magnitud, que pasarán muchos años antes de que podamos decir que estamos saliendo a la superficie, empezando a ver la luz y a respirar aire fresco y civilizado. Por eso creo que lo más sensato, responsable y recomendable es prometer sangre, sudor y lágrimas para los años por venir, tal como lo hiciera el legendario primer ministro británico en 1940, Wiston Churchill, al despuntar la Segunda Guerra Mundial.-

Esta nota puede parecer pesimista, pero creo que si queremos ser optimistas en las circunstancias actuales, lo mejor es basarnos en el peor de los escenarios. ¿Suena absurdo? Si, es posible, pero de igual manera creo que las expectativas deben ajustarse y resguardar el optimismo de desilusiones fatales, como las que hoy embarga a muchos.

Saludos cordiales,

Dr. Pedro A. Reyes Vásquez.
Representante profesoral principal,
Consejo Universitario de la UCLA.

Período 2012-2015.

lunes, 10 de marzo de 2014

Carta profesoral uclaista
Marzo 10, 2014.

Un completo fiasco.

Esta revolución del siglo veintiuno, ha resultado ser un fiasco de cabo a rabo. De una revolución se esperan cosas nuevas, enteramente novedosas o al menos diferentes en una medida significativa. Capa tras capa, vamos viendo en todos los ámbitos que este fenómeno ha resultado ser más de lo mismo, o lo peor de lo mismo, como ya alguien dijo.

Nadie niega que cualquier gobierno tenga el derecho y el deber de ejercer medidas para restablecer el orden público, alterado por el desmadre de manifestaciones que en algún momento se salieron de control y que de no tomarse alguna medida los daños se multiplicarían en todas direcciones. El cómo responda la fuerza pública a estas situaciones, es quizás una de las pruebas más incontestables de su carácter democrático, civil y moderno, en línea con el progreso que en esta materia ha ocurrido en los últimos años, en particular sobre el cuidado que en tales situaciones debe tenerse por los derechos humanos de los manifestantes, sean quienes sean: pobres, ricos, blancos, negros, de tal o cual religión u orientación sexual, trabajadores, empresarios, etc.

Ni siquiera en el escenario de un golpe en progreso -que ha sido la tesis del gobierno para interpretar la actual ola de protestas- se justifica un retroceso tan monstruoso como del que ha hecho gala el gobierno. Quién se habría imaginado que la Guardia Nacional bajo el mando de un gobierno que se dice de izquierda, iba a actuar de forma tan brutal ante estudiantes universitarios empuñando no armas de fuego sino consignas de un mejor vivir para todos, libertad, justicia y democracia.

Estoy seguro de que para aquellos que todavía les quedaba algo de confianza y credulidad en este gobierno, mayor decepción imposible.

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario de la UCLA.

Período 2012-2015

domingo, 2 de marzo de 2014

Carta Profesoral Uclaista.
Marzo 2, 2014.

¿Qué va a pasar? ¿Qué se ha conseguido?

Empecemos por la segunda cuestión. Creo que muchas pueden ser las respuestas, pero la que prefiero destacar en esta oportunidad es el rompimiento de una muy peligrosa tendencia que en forma silenciosa se iba apoderando del espíritu nacional. Me refiero al "irse acostumbrando", a la resignación y finalmente a la aceptación del cuadro general que estamos viviendo; acostumbrarse a las colas, a los subterfugios para no hacerlas o para que otros la hagan por nosotros, y así en todo lo que tiene que ver con la vida cotidiana, no solo en lo económico sino también en lo político , lo social, la vida familiar y personal; en otras palabras, la aceptación del modo de ser cubano, acostumbrados como ellos al racionamiento y demás restricciones de los más elementales derechos de la persona humana.

¿Qué va a pasar?

Lo que va a pasar no se sabe, nadie puede saberlo. Pero me atrevo a decir que es lo que no va a pasar: ni en el peor de los casos vamos a regresar a la situación anterior al 12F. Esto creo que es irrebatible, al menos por lo que respecta a las familias y seres queridos de los caídos, así como también para los heridos, torturados y detenidos. Pero también para todos nosotros, para todo el país, incluso para los oficialistas. En adelante lo que tendremos será una situación cualitativa muy diferente, caracterizada en lo político por la toma de la calle, a lo que se suma un deterioro económico que cada vez con mayor fuerza golpeará a los más pobres. La inviabilidad del régimen madurista -en sus líneas maestras heredadas del presidente Chávez- nadie la pone en duda; lo que debe resolverse con urgencia es la dirección política que se le dará a la movilización que llega ya a su tercera semana. Dos opciones se debaten: 1) la salida ya del gobierno y 2) la presión para un cambio de rumbo en la gestión gubernamental. La segunda opción podría derivar en la presión para la renuncia del presidente, en caso de que las negociaciones fracasen (ver el artículo de F. Mires, en http://repreprofecuucla.blogspot.com/p/articulos-de-otras-firmas.html)

Varios sectores han hecho propuestas para una agenda de negociación (ver en http://repreprofecuucla.blogspot.com/p/crisis-nacional.html), cuyo resultado no puede ser otra cosa que un plan nacional de amplio consenso, en el que participen todos los sectores para diseñar y llevar a cabo una nueva política económica y el rescate de las instituciones públicas (entre ellas la Fiscalía General de la República, el Consejo Nacional Electoral, el Poder Judicial y la Contraloría General de la República)

Pero sin que se haga justicia no es posible sentarse a la mesa de negociación. Por ello la demanda principal en este momento es que se abran las investigaciones judiciales en todos los casos de asesinatos, torturas, detenciones arbitrarias y demás abusos de poder y la liberación plena de los detenidos. No menos importante es el desarme de los paramilitares y poner en cintura a la GNB, lo cual completaría la condición mínima para iniciar el diseño de las negociaciones con el gobierno nacional (a este respecto ver el artículo de Ramón Guillermo Aveledo del 1 de marzo, en El Impulso)

En espera de eso, los estudiantes universitarios -vanguardia de estas luchas, como no podía ser de otra manera- seguirán encabezando las diarias manifestaciones de calle. Vamos todos, el que persevera vence!

Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario de la UCLA

Período 2012-2015   

lunes, 6 de enero de 2014

La gasolina en su laberinto.
El gobierno dirá que el aumento de la gasolina es una victoria popular contra el imperio, contra el Fondo Monetario Internacional, contra el neoliberalismo y contra la guerra económica de la oligarquía; la verdad es que la victoria será de la racionalidad económica, la cual dicta que no se debe vender a pérdida y siempre debe haber ganancias en toda operación comercial. Claro que la motivación del gobierno para aumentar el precio de la gasolina, no es esa racionalidad sino la necesidad de sacar efectivo para cubrir el déficit fiscal -ya cercano a la cota de veinte por ciento del PIB- y seguir financiado el desmedido gasto público.

El tema no es nada nuevo. Por mucho tiempo antes de 1999, varios expertos propusieron corregir lo que se había convertido en un precepto sagrado para cualquier gobierno; Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera lo intentaron sin mucho o ningún éxito. Las expectativas con el gobierno de Chávez eran muy altas en relación con cuestiones muy sensibles, que reclamaban medidas impopulares que solo su carisma, el amplio apoyo popular y el progresivo control político de todas las instituciones, podían hacer viables. El creciente ingreso petrolero completó un cuadro inmejorable para tomar y hacer efectivas esas acciones, en la medida en que hacía posible implementar respuestas compensatorias para amortiguar los efectos negativos en los sectores más vulnerables de la población. La convergencia de todo esto parecía una bendición para superar una conducta incrustada en la médula del ser nacional. No pocos apostaban a que eso sería lo que vendría, pero pronto el gobierno chavista sucumbió al populismo y derivó hacia más de lo mismo o como otros ya han apuntado: hacia lo peor de lo mismo.

Para la oposición organizada en la MUD el tema del precio de la gasolina es crucial. No puede asumirse una postura de oponerse por oponerse, como si la cuestión no tuviera ningún fundamento. Tampoco puede dejarse de lado ex profeso, pensando que ello propiciará el desgaste popular del gobierno. Esto último sería un grave error; el gobierno tiene margen de maniobra y ha dado muestras de saber meter gato por liebre, sin que nadie se dé cuenta y echarle la culpa a alguien más.

En mi criterio la cuestión del precio de los combustibles debe enmarcarse en una perspectiva macroeconómica y política, es decir, debe verse en el conjunto de la situación política y económica general de país. Dado el carácter estructural del petróleo -cuya preeminencia no ha hecho sino crecer y crecer en estos quince años- la decisión de aumentar el precio de la gasolina no puede tomarse en forma aislada. Debe ser parte de un conjunto de medidas cuya articulación signifique un cambio radical de la política económica con dos rasgos principales, a saber: la solidaridad social no populista y la racionalidad económica. Además hay que agregar que, dado el cuadro político actual, esta nueva política económica debe ser definida y aplicada por un consenso general de los diferentes sectores del país.

Pero no se trata solo de economía, sino también de re-institucionalizar al país. Sin un Poder Judicial y una Fiscalía General independientes, los corruptos del gobierno seguirán haciendo de las suyas y los dineros provenientes del nuevo precio de la gasolina irán a parar a sus bolsillos, sin castigo y en la más abyecta impunidad. Y así mismo es necesario designar por consenso al Contralor General de la República y a los nuevos rectores del Poder Electoral. Esta debería ser la trayectoria a seguir después de la reunión de diciembre pasado, entre el presidente y los alcaldes electos de la oposición democrática. De otra manera no es posible apoyar el aumento de la gasolina, a pesar de que los argumentos para hacerlo obedecen a una sana racionalidad microeconómica. Todos los beneficios de esta racionalidad se perderán y el conjunto del país no ganará nada en términos de prosperidad económica, justicia social y fortalecimiento de la democracia, si la medida es tomada en forma aislada, sin consenso político y sin racionalidad macroeconómica. Plantear esto arrancando el año nuevo es imprescindible, si se quiere retomar la iniciativa y marcar la agenda del debate nacional.
Pedro A. Reyes V.

Profesor de la UCLA.