Enero 22, 2013.
Y
ahora, ¿qué?
Señora constitución: violada, así te quedas.
Parece conveniente cerrar este capítulo de la
política nacional, vista ya la respuesta de la dirigencia de oposición,
sintetizada en la declaración de un prominente líder: “Somos los líderes de los millones de venezolanos
que quieren y merecen un país mejor quienes vamos a hacerle frente a aquellos
que creen estar detrás de las excusas y por encima de la Ley”.
Pero antes debo
consignar mis dudas sobre la conveniencia de desmovilizar a la gente, ante un atropello tan bárbaro de la
Constitución. Los riesgos de la confrontación, si bien ciertos e innegables, no
pueden seguir siendo esgrimidos cuando vemos que el oficialismo muestra cada
vez menos pudor para actuar al margen de la ley. Es posible convocar al pueblo,
con toda la precaución necesaria, con una estrategia de protesta pacífica pero firme.
Creo que cálculos políticos -por lo demás muy sensatos- no lograron
compaginarse en forma apropiada con la
ineludible necesidad de una contundente manifestación de calle.
Por supuesto,
esto tiene mucho que ver con la conexión que la dirigencia opositora tiene con
la gente y con sus luchas, a propósito de lo cual debo decir que sería un grave
error prescribir -en el ámbito de las luchas sociales y gremiales- la misma
desmovilización para prevenir la represión gubernamental. Los dirigentes
sociales y gremiales deben tomar la calle, en reclamo de sus reivindicaciones y
justas demandas; si seguimos esperando un milagro o un mesías, lo que van a encontrar
serán nuestros huesos.
Empecemos por casa.
Por lo común, pensamos que poco o nada podemos hacer y que dependemos, por
ejemplo, de que FAPUV y/o las demás asociaciones hagan o dejen de hacer. Veamos
lo que tenemos a nuestro alcance, sin dejar de considerar the big picture.
Mucho tenemos por
hacer en la reorganización de nuestro gremio, aquí en la UCLA. Hoy me quiero
referir en particular al IPSPUCO. Hace ya más de un año entregó su informe la
comisión que se encargó -por mandato de la asamblea de profesores- de redactar
la reforma del instituto. La Junta Directiva de la APUCLA informó en diciembre que se reunirá para
considerar el informe. Tratándose de una materia tan delicada como la salud,
bien podría dársele mayor urgencia a esta situación. Esperamos que no tome otro
año. La cuestión de la reforma no es simple maquillaje; de ella depende que el
instituto comience a transitar un camino de eficiencia, solvencia financiera y
adecuación a las necesidades de los afiliados, sin necesidad de prenderle vela
a ningún santo o santa. Por favor, un poco más de diligencia!!!
Más adelante escribiré sobre APUCLA, su
impostergable reforma y la renovación de su dirigencia.
Dr. Pedro A. Reyes V.
Representante profesoral principal
Consejo Universitario UCLA
Periodo 2012-2015.
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